Cuando realizas sesiones de entrenamiento junto con algún otro compañero y uno de los dos progresa más que el otro, ¿a qué puede ser debido? ¿Que circunstancias se están dando para que uno tenga una mejora de rendimiento superior a otro que está llevando a cabo el mismo plan de entrenamiento?
Estos días atrás estuve leyendo un artículo parecido al que hoy te presento y me pareció interesante explicar de un modo más coloquial porqué se dan estas diferencias entre dos atletas que trabajan de igual modo y con las mismas cargas, partiendo de una condición física similar entre ambos.
Seguro que o bien conoce algún caso e incluso lo has vivido en primera personal       . Hay personas que aparentemente responden mejor que nosotros al ejercicio aeróbico o al entrenamiento de fuerza, atletas y/o compañeros nuestros cuya condición física aumenta más rápido que la nuestra o que asimilan mejor entrenamientos intensos y no sabemos por qué y pensamos que trabajamos igual que ellos, e incluso con un mismo planning. Estarás de acuerdo que en ocasiones llegamos a utilizar expresiones como “este chico tiene genética, para cualquier deporte es bueno”…
Antes de profundizar más en este tema, quiero incidir (aunque quienes me conocéis ya sabéis) que no soy partidario de entrenamentos grupales ya que la asimilación no es la misma para todos y es por ello que soy más de la planificación individualizada, aunque en determinados deportes es evidente que se tiene que trabajar en conjunto por las particularidades del deporte en concreto (fútbol, baloncesto, rugby, …)
Ahora bien, ¿por qué un entrenamiento funciona mejor para unos que para otros? Pues según científicos del Centro de Investigación de Diabetes (Joslin Diabetes Center), el centro de investigación de diabetes más grande del mundo, la respuesta puede ser debido a un “cambio” molecular en el organismo.
Doctores en investigación de este centro afirman tras estudios pormenorizados que:
“Han identificado una ruta biológica activada por ejercicio y que esta no se ha estudiado en absoluto”.
Al realizar pruebas y estudios en animales de laboratorio y humanos, en este centro de investigación descubrieron que una proteína llamada c-Jun N-terminal kinasa (JNK) ayuda a determinar la respuesta al ejercicio. Esto significa que, si esta proteína se activa durante el ejercicio, ayuda al crecimiento del músculo esquelético y por el contrario, si no lo hace, los músculos mejoran su resistencia y la capacidad aeróbica. Interesante, ¿verdad?
 
Uno de los doctores de este centro pone como ejemplo a “un interruptor”, si el interruptor está encendido, habrá crecimiento muscular, si por el contrario está apagado, se producirá una adaptación a la resistencia por parte del músculo”.
 
En cambio, este “interruptor” no funciona de igual forma en todos los deportistas. De cada cien personas realizan exactamente el mismo programa de entrenamiento aeróbico, algunos tendrán grandes mejoras en la capacidad aeróbica, y algunos tendrán poca o ninguna respuesta”. En el centro de investigación igualmente estudian las señales biológicas que le dicen a un músculo que se adapte a la capacidad aeróbica o al crecimiento muscular.
Estos investigadores comenzaron su estudio con animales que habían sido genéticamente modificados para eliminar la producción de JNK en sus músculos. En comparación con los animales normales, los investigadores encontraron que los que trataban sin JNK tenían un aumento mucho mayor en su capacidad aeróbica, además de mayores niveles de vasos sanguíneos y aumento de un tipo de fibra muscular especializada en proporcionar resistencia.
Tras este estudio llevaron a cabo una investigación en colaboración con un profesor dedicado a la investigación en la Universidad de Bond en Gold Coast, Queensland, Australia, con  pruebas en voluntarios humanos sanos. Los resultados del grupo mostraron que el JNK se activó en la casi todos los entrenamientos de fuerza. En cambio y de forma generalizada, no se activaba cuando los voluntarios realizaban pruebas de resistencia.
Pero de igual forma, una minoría significativa de deportistas sometidos a dicha investigación mostraron cierta activación de JNK durante el ejercicio de resistencia. Es decir, si algún atleta sufre la activación de dicha proteína en la musculatura de la piernas durante los entrenamientos, la mejora de la capacidad de resistencia se verá afectada. Por lo tanto, esta activación podría evitar adaptaciones de resistencia, y así podríamos entender por qué algunos deportistas responden mejor que otros a un mismo entrenamiento.
 
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